Los propietarios de esta vivienda de principio del siglo pasado, totalmente interior y de escasos 40 m², querían una reforma para dedicar su uso al alquiler vacacional, dada su buena ubicación en el madrileño barrio de Malasaña. 

La idea principal era recuperar la esencia de la vivienda, como las antiguas vigas de madera, que sirvieron para dividir el salón y el dormitorio de forma funcional, y así conseguir dar una mayor sensación de amplitud. En la cocina, el suelo es el protagonista, utilizamos azulejo hidráulico similar a los revestimientos de la época. 

El acceso al baño, que anteriormente estaba en la cocina, se trasladó al dormitorio, consiguiendo un efecto "suite". 

Con un presupuesto muy limitado, conseguimos potenciar el carácter del inmueble. 

Proyecto en colaboración con: Ams Decora 

Manuela Nieto - Interiorismo & Home Staging